Nací y crecí en Monterrey, pero desde hace más de 10 años vivo en Juárez. Aquí conocí a una gente trabajadora, que se levanta temprano y saca adelante a su familia. De esa gente estoy orgulloso, y por esa gente estoy aquí.
Toda mi vida he trabajado. Me he dedicado al transporte de mercancías, he tenido restaurantes y distintos negocios. Sé lo que es abrir la cortina temprano, pagar la nómina y no rendirse cuando las cosas se ponen difíciles.
Entré a la política por vocación de servir: con ganas de ayudar a quien más lo necesita y a la gente que está comprometida con su familia. Esa es la misma razón que me mueve hoy.
En la facultad, en las elecciones de mesas directivas, a cada grupo le tocó identificarse con un color. Yo llegué con un traje verde. Un amigo, al que le dicen "La Garrocha", me vio y me dijo "Aguacate". Desde ese día se me quedó, y la verdad, me encanta.